El objetivo claro de una consultoría es conseguir optimizar una
o varias áreas de la empresa para conseguir una mayor productividad. Esto se consigue mediante
técnicas o procedimientos para instaurar procesos que ayuden a mejorar la empresa.
Otro objetivo es provocar un cambio allá donde sea necesario. No siempre los cambios son
físicos (en cuanto a equipamiento), ni tecnológicos (en cuanto a sofisticación de
material), si no también pueden tratarse de cambios en las personas. A veces, el grupo de
trabajo de una empresa tiene un equipamiento adecuado pero no la metodología.
Por tanto, se puede mejorar el "qué se hace, cómo se hace y por qué se hace".